omega-3

Omega 3

El ser humano primitivo siempre ingirió proteínas animales, pero desde que se trasladó a las zonas costeras, se produjo un notable salto evolutivo: su cerebro creció y se desarrollo la corteza cerebral.

¿Que hay en el mar que nos hizo evolucionar así?… ¿Que falta actualmente en nuestra alimentación que nos está haciendo “involucionar”?.
La respuesta es una: omega 3.

El pescado tiene proteínas de alto valor biólogico, es decir, contienen todos los aminoácidos que el cuerpo necesita, sumado a  un menor contenido de grasas saturadas y colesterol que la carne de vacuno o de ave. Pero lo más importante, es fuente natural de 2 ácidos grasos omega 3 de cadena larga preformados: EPA (eicosapentaenoico acido)y DHA (docosahexaenoico acido).
Todo lo anterior, convierten al pescado indispensable en la dieta y recomendable en las distintas etapas fisiológicas.

Embarazo y primeros años de vida.
El DHA es un componente básico de la masa cerebral (hasta un 40% del total de lípidos cerebrales son DHA). Está demostrado que es un nutriente esencial para la neurogénesis, gliogénesis, sinaptogénesis, mielinización y migración neuronal. Su consumo en niños y embarazadas es fundamental para obtener funciones cerebrales y visuales óptimas. Las embarazadas deben ingerirlo para poder aportarlo a su hijo durante todo el embarazo y en la lactancia.

Niñez
La alimentación en este período es fundamental para asegurar un buen estado de salud y adquirir hábitos alimentarios. El pescado además de otros nutrientes esenciales para el crecimiento, aporta  omega3 contribuyen a la concentración y otras funciones cerebrales. También colaboran en la prevención de obesidad, cáncer y otras enfermedades cardiovasculares, al reemplazar el consumo de carnes rojas y embutidos por pescado. Están en estudio sus efectos para la prevención y tratamiento del Síndrome de Déficit Atencional.

Adolescencia y adultez
Ante las altas prevalencia de dislipidemias, obesidad, hipertensión arterial y otros factores de riesgo cardiovascular, los omega 3 se hacen fundamentales tanto en la prevención como el tratamiento de estas patologías. El EPA tiene efecto  hipocolesterolémico e hipotrigliceridémico. A la vez es antitrombótico, antiinflamatorio e hipotensor.


Tercera edad
Se ha visto una clara asociación entre baja ingesta de omega 3, pérdida de DHA cerebral y aparición de demencias como el alzheimer. Por otro lado varios estudios demuestran que la  suplementación de Omega3  revierte este proceso.


El último informe del American Institute for Cancer Reseach y el World Cancer Research Fund de noviembre de 2007,  recomienda, entre otras medidas, limitar el consumo de carnes rojas (a no más de 300 grs semana en cocido) y evitar el consumo de carnes procesadas de todo tipo (léase embutidos, cecinas, vienesas), por la clara asociación existente entre su ingesta y algunos tipos de cáncer. Además el informe señala un efecto “anti cáncer” que tendrían las grasas omega 3.